Los mundos impolutamente incómodos de Aleksandra Kingo


Adobe
A diferencia de cierto tipo de fotografías como por ejemplo la de viajes, la de objeto o bodegón (still life), puede ser de las que inclinan más su peso en la mente creadora y menos en la materia per se. Es decir, el resultado de composiciones más artificiales depende en su totalidad del aporte del artista que está creando una especie de pintura fotográfica, mientras que en otros tipos de capturas o retratos, el objeto en sí roba algo de creación al fotógrafo.

La lituana Aleksandra Kingo es un caso destacable en este territorio. Pulcra, intensa y definida, su fotografía de moda y bodegones es, cuanto menos, provocadora en un estilo muy estético y un sentido casi surrealista.

En su juego geométrico y colorido, Kingo plasma contradicciones y contrastes que plantean incongruencia o generan incomodidad en una imagen aparentemente equilibrada, siendo este el aporte más distintivo de su estilo. Así, una fresa azul sobre un fondo pastel, una bufanda que a penas toca el plato de sopa o unas uñas perfectas perforadas por anzuelos son el tipo de recursos que Aleksandra usa para hacernos sentir esa astillita en el dedo.
Algunas de las imágenes resultan tan molestas como atractivas cuando Kingo captura el instante preciso en que su modelo ejecutor está a segundos de romper el equilibrio deliberadamente. De ahí que una simple mano a punto de mover una pieza de ajedrez o una tijera a milímetros de las pestañas causen pequeños gruñidos en el interior del espectador.

En su trabajo, tan extremo y nítido, se observan influencias de una pareja de grandes disruptores visuales: Maurizio Cattelan y Pierpaolo Ferrari, mentes bizarras tras la dirección de arte y fotografía de Toiletpaper Magazine. Esta Biblia de bonito dolor visual, se podría interpretar como el siguiente paso en el tiempo de las imágenes de Kingo: el resultado de esa tensión destructiva. En Toiletpaper ya no vemos la boca a punto de morder una pastilla de jabón, sino el jabón ya mordido.
Otra de las influencias notorias, tanto en tema como en color, es el aclamado fotógrafo de moda Guy Bourdin, del que podríamos apostar que toma la limpieza, geometría y uso del cuerpo humano en la composición.
En cualquier caso, el trabajo de Aleksandra Kingo es una síntesis de influencias interesante con un aporte peculiar que no da cabida a la indiferencia. De ahí que sus composiciones estáticas y animadas sean un aire fresco y adictivo que hacen más atractivas a las marcas que la requieren como creativa visual.
+ descubre su página web

Save